Habló de putas la Tacones: Kiko Rivera, mejor calladito

Me lo había dicho mucha gente, “¿por qué no hablas de Paquirrín?”, “¿defiendes lo que hace Paquirrín?”, y yo decía, “hombre va dejadle, que no se mete con nadie”. Hasta ahora. Paquirrín, te he perdido todo el respeto, absolutamente todo. La has cagado, y este artículo es para ti. Sí señores, después de muchos años, hoy hablo de Paquirrín.

Siempre me había parecido un beautiful monster. El chaval no tenía la culpa de haber nacido fruto de uno de los dramas folclóricos que sacudieron este país, la historia de Paquirri y Pantoja, el apuesto y valiente asesino de tor… torero y la tonadillera, que queda desconsolada cuando su amado cae en la plaza enfrentándose al astado. Joder que el chaval se quedó huérfano, y su madre lo quería tanto y le recordaba tanto a su padre que le concedió todos los caprichos, incluido el de no estudiar y no trabajar. El chaval no pudo evitar ser como era, todo fue fruto de las circunstancias. Era arisco con la prensa, gamberrete, con amigos algo conflictivos, no daba un palo al agua… el típico niño rico mimado, chuleta y poco cultivado. Pero qué más daba, ahí estaba él viviendo su vida y saliendo en revistas y programas de los que solo sabes algo si quieres.

Luego el chaval se hizo mayor, su mamá tuvo problemas económicos por mantener relaciones sentimentales, carnales y societarias con un político corrupto que robó el dinero de los ciudadanos que lo eligieron como representante. Así que se tuvo que buscar la vida, y oye, que si yo hubiera sido él hubiera hecho lo mismo, aprovechar la fama para colarte como DJ. El chico lo hacía justito justito, las cosas como son, el sync le salvaba el culo; que oye, está ahí para usarse. Y no pasaba nada, el chico pinchaba en sitios que a los que seguramente nunca iré y sus seguidores pertenecen a círculos en los que no me muevo, así que da igual. ¿El chico se cree buen DJ? Pues como muchos otros, los buenos ya sabemos quienes son y no van a perder su trabajo con este otro tipo de DJs.

Luego el chico aprovechó el tirón y se hizo cantante, canta como el culo y todo lo salva el autotune, ¿pero acaso no hacen lo mismo otros muchos? Sus canciones eran ridículas, pero el chico iba, hacía sus directitos, la gente pagaba entradas, se reía y lo pasaba bien, generaba riqueza y esas cosas. Todo correcto. No creo que le robe público a artistas serios que buscan otras metas artísticas.

Ahora bien, lo que hizo hace un tiempecito ya no merece ningún respeto. Ninguna clemencia. ¿Quieres ser DJ sin saber? Adelante. ¿Quieres ser cantante y hacerlo de pena? Perfecto. No te metías con nadie, no te las dabas de nada especial, estabas haciendo las cosas de forma políticamente correcta y eso te salvaba aunque tus dotes artísticas o técnicas fuera lamentables o inexistentes. Pero lo que no puedes hacer es creerte que eres buen cantante y DJ, decirlo en voz alta, decir que eres mejor que otros artistas, y menos aún decir que lo que hacen otros artistas es una burla para los que os “dedicáis a esto”. No Kiko, tú no tienes derecho a decir que cantas mejor que nadie, ni tampoco le puedes echar la culpa a tu técnico de sonido de no tener ni repajolera idea de cantar. Pensábamos que éramos conscientes de que lo hacías mal pero aprovechabas el tirón para sacarte tu dinero, pero ahora resulta que esto es el cuento del traje del rey.

Y yo sin enterarme

Estos últimos meses o incluso años, vete a saber, tenía a Kiko Rivera fuera del radar. Bueno, la verdad es que lo he tenido fuera del radar siempre, me enteraba de su vida porque leyendo otras cosas me enteraba ocasionalmente de sus sesiones, conciertos, discos, folleteos, pagafantadas y demás. Total que cuando publiqué el famoso artículo del sync y media profesión se estuvo cagando en mis muertos, me llamó la atención que algunas personas me preguntaban en privado o público por Kiko Rivera. Y yo últimamente pensaba “joder yo pensaba que lo del Kiko Rivera estaba ya superado”. No me había enterado que este Rivera últimamente había casi superado en vileza a sus hermanastros, reputados maltratadores profesionales de animales  toreros. Y claro ha sido enterarme y perder el culo para poner las manos encima del teclado.

¿Que qué ha hecho? Pues quizá a muchos les parecerá una gilipoyez, pero a mi me ha tocado la moral. Básicamente salió en un programa televisivo diciendo que “le daba vergüenza ver cantar a Leticia Sabater” y que “es una burla para los que nos dedicamos a esto, lo que hace esta chica es de chiste, la gente se ríe de ella”. Pero esa no ha sido la única coz de este chaval, en un concierto le echaba la culpa de su voz a su técnico de sonido, “que no tenía un buen día”.

Que sí, que ya se que llego tarde, varios meses tarde, que ya se que esto no es realmente información y de hecho os lo confirmo: estoy rajando de este hombre a ver si lo lee y le toco los cojones. Pero es lo que tienen el verano, que tienes tiempo de ver, escuchar y leer cosas que el resto del año habías ignorado.

Chaval, tú el sync ni te lo mereces por borrico

Vamos a dejar una cosa clara. El señor Rivera no “se dedicas a esto”, los que se dedican a esto son los que están por encima de él y sacan bastante más pasta de la que el probablemente cree con un negocio redondo de la industria musical: convertir a una celebrity en un presunto artista. Vamos, que aquí los listos son sus jefes de Warner.

¿Se avergüenza de Leticia Sabater? Esa señora que ahora se gana la vida con su personaje de celebrity estrambótica, por lo menos ha hecho algo de lo que Paquirrín sólo ha oído hablar en películas: trabajar. Leticia Sabater hizo durante años programas infantiles, que por muy ridículos que pudieran ser, suponían tener que ir a currar todos los días de la semana y seguir una disciplina laboral. Si Kiko Rivera tuviera que hacer eso me temo que ya habría terminado como el pobre Chris Cornell (ese sí que cantaba de verdad) de la depresión que habría pillado.

Jamás he visto a nadie con semejante desprecio por lo que le ha caído del cielo. Chico, ¿has hecho algo para ganarte la oportunidad que tienes?, pues cállate la boca y no te metas con nadie. Tú no te dedicas a esto, a ti te han metido en esto.

¿Que su técnico de sonido no tiene el día? El majo de Kiko Rivera no ha tenido jamás el día como artista. Porque su técnico de sonido se puede equivocar, pero sabe hacer las cosas. Kiko Rivera no es que se equivoque, es que no sabe hacer bien nada de lo que hace. De hecho es probable que su técnico de sonido (o casi cualquier técnico de sonido) sea mejor discjockey que él.

Sinceramente, me equivocaba con el chaval. Estaba convencido de que el chico aprovechaba la inmensa oportunidad que le había caído del cielo sin meterse con nadie. Pues no, resulta que le debe faltar un veranito y se cree que es realmente bueno, se cree que está con Warner por ser un gran artista y me da que su AR debe ya de estar medicándose de tener que trabajar con él y no con artistas de verdad. No se quien será su AR, pero debe de estar maldiciendo su suerte por haber logrado llegar a uno de esos puestos en una buena casa discográfica y que le haya tocado Kiko Rivera. Cuando queda con sus amigos debe de ser un infierno, “oye qué tal el curro en la discográfica”, fijo que se inventa que lleva a Pastora Soler, o incluso a Camela. Sabe que si dice “soy el AR de Paquirrín” sus amigos primero se descojonan y luego se sacan la chorra y le mean encima, porque si trabajas con semejante trozo de carne con ojos es que tienes un aguante infinito. Pobre aerre.

No se quien le enseñaría a pinchar, alguien tuvo que hacerlo, es imposible que aprendiera a manejar unos reproductores el solo. Es humanamente imposible que se pudiera leer el manual y lo entendiera, y creo que es más probable que me toque la lotería dos veces seguidas al tiempo que me parte un rayo y tengo un accidente de avión del que sobrevivo, que el chaval consiguiera aprender a manejarlos el solito. El que le enseñó tuvo que ser un santo, y un puto genio. Yo no hubiera sido capaz, lo reconozco, incluso aunque me hubieran pagado bien no lo habría conseguido. Seguramente habría terminado recomendándole llevar la sesión grabada, no es que no lo vea capaz de usar el sync, es que no lo imagino poniendo en su sitio los beatgrids, ni mucho menos entendiendo lo que representan ni la relación que tienen con la función de sincronía. Si no es capaz de darse cuenta de que es muy mal cantante (cada día estoy más convencido de que el chaval tiene sordera tonal) es imposible que sea capaz de entender casi cualquier figura rítmica o melódica.

Pero no sólo quien le enseñó a pinchar debió de sufrir. Todos los profesionales deben de vivir una pesadilla kafkiana. Saber que quien tienen delante padece una ignorancia palmaria de absolutamente cualquier cuestión musical al tiempo que están obligados a darle tratamiento de artista debe ser algo de lo que ni con dinero deben consolarse. De hecho debe ser una dura prueba de esta nuestra industria musical: haz tu trabajo con la mayor excelencia para un palurdo, y si aguantas ya te tocará el artista bueno.

Disfruta chaval, pero en silencio

Kiko, campeón, disfruta de la lotería que te ha tocado, haz tus bolos, tus disquitos (bueno, tus emepetrescitos para móviles de adolescentes), sigue pagafanteando por la vida, pégate la vidorra; te ha tocado, nadie puede criticar lo que a otro le toca por suerte. Pero no te compares con nadie, y menos aún para creerte mejor, de hecho no te compares ni con el punki que toca la flauta en una calle peatonal, que probablemente sabe de música más que tú veinte veces. El mundo de la música es como el martillo de Thor: hay que ser digno para levantarlo. Y a ti te lo han levantado, así que no digas que eres más digno que otros. Jamás.

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