Envía tus promos a la gente adecuada

Acabas de acabar un tema genial que un pequeño sello que no conoce ni Perry pondrá en ciruclación por las tiendas. No se van a encargar de hacer promoción, pero el asunto igualmente te hace una ilusión tremenda, así que vas a enviar copias promocionales a diestro y siniestro por obra y gracia de internet. Es un plan genial. ¿O quizá no? Una mala lista de promos te hará perder muchísimo tiempo y hasta puede destruir tu trabajo.

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