Review de la DJM-V10, la respuesta de Pioneer DJ a las necesidades del DJ actual

La nueva DJM-V10 es una bomba por parte de Pioneer que nadie esperaba, un nuevo buque insignia en forma de gigantesco mixer que aglutina tanto algunas de sus viejas ideas como muchas de las de la competencia para ofrecerse como una solución perfecta para los DJs actuales. ¿Es tan completo como parece? Te lo cuento en mi análisis

Antes de empezar, debo agradecer a SuperBass Audio que me haya facilitado los medios necesarios para realizar este artículo. SuperBass Audio es una tienda de artículos profesionales para el DJ ubicada en la C/Segorbe 2 de Valencia, que este jueves 27 de febrero a las 19:00h realizará una presentación de la DJM-V10 a cargo de Rafa Siles.

Introducción

Los ciclos de mercado de los productos de Pioneer DJ son bastante claros, y para este 2020 estaba claro que la multinacional de origen nipón rebautizada recientemente como AlphaTeta Corporation iba a traer una nueva mesa de mezclas que les hiciera seguir siendo los reyes de la montaña en las cabinas del mundo civilizado. Discjockeys de todo el mundo se hacían cábalas pensando de qué manera Pioneer podría seguir estirando un poco más la fórmula de mesa de club de 4 canales que tanto éxito les ha brindado y que otros tantos han copiado o incluso tratado de mejorar. Y absolutamente nadie ha acertado en sus predicciones, porque Pioneer esta vez ha hecho un quiebro bastante inesperado y ha dejado de lado su vieja fórmula para fijarse en la fórmula de su principal competidor en el terreno de las mesas de club, el grupo Audiotonix que es el fabricante de las marcas Allen & Heath y Playdifferently, y lanzar una nueva mesa de club que mantuviera elementos de sus conocidas mesas y a la vez integrara elementos que gustan a los clientes de la compañía rival. Y lo cierto es que el resultado no ha salido nada mal, la nueva DJM-V10 que analizo hoy sigue siendo una mesa digital de club, que mantiene los famosos Beat FX de Pioneer y su forma de control en el lateral derecho del equipo, sigue ofreciendo la posibilidad de usar un filtro individual en cada canal -aunque con un control radicalmente distinto y unos resultados muy diferentes-, sigue ofreciendo una enorme conectividad digital tanto para ser usada con reproductores digitales como con ordenadores y dispositivos móviles, pero ahora integra una EQ de cuatro cortes al estilo de su rival, añade dos canales más a los cuatro de siempre para llegar hasta seis -aparte de los de micro, obviamente-, ofrece un nuevo sistema de envíos y retornos más completo y flexible, así como de preescuchas, y sustituye los famosos Sound Color FX por unos efectos que se pueden combinar con el sistema de envíos. Y salvo los efectos internos, mucho de todo esto que cambia está inspirado en los productos de su principal rival -léase Xone:96 y Model 1-.

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Pero, ¿por qué esta jugada por parte de la marca? Bajo mi punto de vista, seguir estirando la fórmula de los 4 canales y los métodos de control de la señal de audio que Pioneer había integrado hasta ahora en ese tipo de mesas es algo que no hubiera tenido mucho sentido y que habría hecho que Pioneer comenzara a repetirse demasiado. Optar por la vía de parecerse un poco más a la competencia, a pesar de las críticas que le puedan caer y que obviamente ya ha demostrado con productos anteriores también “inspirados” en la competencia que le dan exactamente igual, les supone poder ofrecer productos con los que los nuevos DJs que trabajan remezclando y creando en directo puedan sentirse más cómodos, a la vez que siguen ofreciendo un producto de gama alta que es igualmente válido para el DJ de corte más tradicional. Ojo, esto no quiere decir que las mesas de cuatro canales vayan a desaparecer del catálogo de Pioneer mañana, o al menos eso creo, pero sí que su buque insignia va a ser a partir de ahora este tipo de mixer. ¿Han logrado un producto que va más allá de la mera copia de la competencia y tiene entidad propia? Eso, entre otras cosas, vamos a tratar de analizarlo en este artículo. Así que empecemos. 

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Construcción y controles

La DJM-V10 tiene una calidad de construcción que no difiere mucho de lo visto hasta ahora en la gama alta profesional de Pioneer, un buen ensamblaje sin fisuras sobre un sólido chasis de metal, manteniendo su típico frontal de plástico, que como siempre es reemplazable en caso de que lo rayes o desgastes la pintura simplemente cambiando unos tornillos. La mesa es notablemente más grande que los modelos anteriores de 4 canales, no sólo la adición de 2 canales ha ayudado a aumentar el tamaño, también el área derecha para los efectos con una pantalla de mayor tamaño y un espaciado amplio entre los controles han contribuido a alcanzar unas dimensiones de 41cm de ancho y 33 de profundidad. Y esto ha hecho aumentar de manera desproporcionada el peso, que sube de los 8kg habituales de las modelos de 4 canales hasta unos nada despreciables 12kg, un 50% que hace pensar que la mesa debe estar bastante reforzada en su interior. Este dato no es ninguna tontería, con el embalaje de fábrica el producto pesa unos 17kg, y si la metes en un flightcase de calidad para transportarla con toda seguridad, es muy probable que el conjunto sobrepase los 20kg y tenga unas dimensiones nada fáciles de transportar, algo a tener en cuenta por aquellos que piensen en comprar una para llevarla de un lado a otro. Puesta sobre una superficie para ser utilizada, la mesa visualmente impone y mucho.   

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Los potenciómetros a pesar de haber cambiado su aspecto tienen un tacto muy similar al ya conocido, algo duros, aunque los que hayan tenido un RMX-1000 comprobarán con satisfacción que justamente los 3 potes del isolator ubicado en la parte superior derecha son los mismos que los de ese multiefectos y su rotación tiene exactamente la misma suavidad. Los potenciómetros que han incorporado para los filtros de cada canal y del master, así como de la resonancia -que es la misma para todos- y que montan capuchones que imitan descaradamente a los de Model 1-, tienen una rotación igual a la del resto.

Los faders para mi son un poco más suaves -menos tensión- que los de las 900NXS2. El crossfader es su famoso Magvel, sin ajuste de tensión, y tan suave que tienes que acostumbrarte un poco a él, especialmente si haces algo de scratch porque es probable que tiendas a moverlo demasiado rápido. Me resulta peculiar la integración de un crossfader de scratch configurado para ser usado con una tensión digna de turntablistas en una mesa que probablemente ningún turntablista se comprará, no es algo despreciable, pero sí que habría tenido algo más de sentido que este crossfader sí tuviera ajuste de tensión precisamente para ajustarlo con una mayor tensión y hacerlo más práctico para ejecutar transiciones. Aunque como iré explicando, no es lo único en esta mesa que surge de decisiones extrañas. 

Los botones han cambiado, ahora casi todos son redondos y más pequeños, y en la mayoría sólo se ilumina un círculo translúcido. La verdad es que el resultado estéticamente es mucho más elegante que el de productos anteriores de la marca. Siguen siendo de pulsación con muy corto recorrido y sin apenas hacer presión, aunque el plástico empleado parece distinto. No es que transmitan mala sensación, es simplemente distinta. 

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La pantalla táctil es sin duda alguna la mejor que ha integrado Pioneer nunca en una mesa, su tamaño es muy bueno, se lee perfectamente, la información se ve muy clara y bien distribuida y su respuesta es inmediata, tanto en las acciones que se ejecutan en ella como en el feedback visual que ofrece. Es una pantalla resistiva, siguen sin usar capacitivas, ya veremos qué tal aguanta el desgaste porque alberga muchísimas funciones tanto para el control de los efectos como para la configuración de la mesa. Como detalle, tiene lo que podríamos llamar un “modo día” en el que se invierte para ofrecer un fondo iluminado blanco con los caracteres en negro, algo genial para usarla al aire libre con luz natural, y que se agradece muchísimo. Buen detalle. 

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La EQ de la mesa tienen ahora cuatro cortes -ejem-, y los vúmetros han cambiado y mucho, ahora son de 15 segmentos, con 10 de color naranja y 4 de color blanco, siendo sólo el último de color rojo para que parezca que todo el mundo sabe pinchar -es broma- y estéticamente han abandonado el aspecto rectangular de los segmentos para pasar a uno redondeado. Aunque nuevamente recuerdan en la estética a los de la competencia, sí que debo decir que el comportamiento de los vúmetros me gusta mucho más que en mesas anteriores de la marca, mostrándose mucho más reactivos. En el vúmetro doble del master los picos se quedan marcados momentáneamente. 

En la parte superior de cada canal tenemos un interruptor rotatorio de varias posiciones en las que elegir la fuente de sonido de cada canal pudiendo ser un canal de la tarjeta interna de sonido integrada -que tienen doble conexión USB tipo B en la parte superior para usar dos ordenadores y por tanto podemos elegir si el canal lo usamos con uno u otro ordenador-, conexión de línea, conexión digital, conexión phono en los canales 1, 3, 4 y 6, retorno de lo que han llamado Multi I/O en los canales 2 y 5, retorno del auxiliar analógico 1 en los canales 1, 2, 3, 4 y 5, retorno del auxiliar analógico 2 en los canales 2, 3, 4, 5 y 6, retorno de los efectos internos de envío en los canales 1, 2, 3, 4, 5 y 6, y retorno combinado de los auxiliares analógicos y de los efectos internos de envío en los canales 1 y 6. Obviamente estas posibilidades tan diversas que ofrecen los canales para integrar las señales de retorno permiten una personalización bastante grande de cómo quiera cada DJ manejar las señales de efectos, aunque también un profundo estudio de cómo usar la mesa con tu setup y una buena curva de práctica y aprendizaje. 

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Para el control de la microfonía aparte de dos potenciómetros para regular el volumen de la señal de los dos micros que podemos conectar, contamos con dos controles de EQ -graves y agudos- que regulan ambos micros por igual.

Adiós Sound Color FX

Una de las novedades de este mixer es la ausencia de los famosos Sound Color FX, que quedan sustituidos por dos elementos diferenciados. En primer lugar el filtro por canal y del master pasa a ser un elemento independiente que cuenta con un control para regularlo en cada canal, y este control para a ser un potenciómetro que ahora en lugar de tener su posición “desactivada” en el centro la tiene a la izquierda. En la  parte izquierda contamos con dos botones para elegir si el filtro de todos los canales y del master será paso alto o paso bajo, y bajo este control tenemos un potenciómetro para regular la resonancia del filtro.

El resto de efectos de los Sound Color FX quedan sustituidos por lo que ahora se llaman “built in FX” y que es una unidad de 4 efectos -long delay, short delay, dub echo y reverb- de la cual podemos elegir 1 para utilizar. A esta unidad de efectos enviamos el audio con un control “send” individual para cada canal. Sin embargo este control “send” no sólo envía el audio de cada canal a esta unidad de efectos, si no que puede emplearse para enviar también la misma señal de forma simultánea a las dos conexiones auxiliares de la mesa, por eso junto a los botones de los efectos “built in” tenemos dos botones rotulados “Ext 1” y “Ext 2” que activan el envío de la señal por esas conexiones. Por lo tanto, con un mismo control podemos enviar simultáneamente la señal a tres sitios diferentes para procesarla. 

Para controlar el retorno de la señal que enviamos a los efectos “built in” contamos debajo de los botones que los activan con un potenciómetro rotulado como “Master Mix Level”, pero no es obligatorio pasar la señal por ahí, ya que antes os explicaba que en los canales de la mesa podemos elegir como fuente de audio el retorno de los efectos “built in”, de esta manera podemos aplicar EQ a los efectos, aplicar el filtro a esta señal, o incluso enviarla a la unidad de efectos Beat FX, que se sigue manteniendo a la derecha del mixer como en los modelos antiguos. Esto mismo se puede hacer con el retorno de lo que enviamos por las salidas auxiliares, pasarlo por los canales de la mesa y procesarlo con todo lo que tienen los canales, de hecho podemos pasar todo por un canal o dividir los retornos en canales diferentes. Esto da bastantes posibilidades para jugar. 

Más envíos

Además del sistema nuevo de efectos que detallaba antes, tenemos otro envío más designado como Multi I/O, que es otra salida analógica auxiliar y a la vez una digital en forma de conector USB tipo A diseñada para conectar dispositivos iOS -iPhone, iPad, iTrastos…- que ejecuten o bien la aplicación RMX-1000 de Pioneer o cualquier otra aplicación de efectos para estos dispositivos que soporte inter app audio. El control de este Multi I/O lo tenemos en la parte superior derecha, aunque aquí solo podremos elegir o bien un canal o bien el master para procesar, y con un único potenciómetro elegiremos cuanta señal enviamos a la vez por la salida analógica y por la digital; este sistema de doble conexión analógica/digital se puede emplear como un inserto en el mismo canal por el que se envía, o hacer retornar la señal procesada por los canales 2 o 5. Como veis, las opciones de procesado de señal son muy amplias con esta mesa. 

Conexiones

Como ya he comentado, en el panel superior tenemos tres puertos USB, dos a la izquierda tipo B para conectar dos ordenadores al interfaz de audio interno de la mesa, y otro a la derecha tipo A pensado para dispositivos iOS que ejecuten o bien la aplicación DJM-Rec para grabar las sesiones o la aplicación RMX-1000 de efectos. También en el panel superior tenemos las dos conexiones para auriculares de la preescucha A.

En el frontal tenemos únicamente las dos conexiones de auricualares de la preescucha B. Por suerte, tanto estas conexiones como las de la Preescucha A están cercanas a los controles de preescucha de cada una, con lo que las confusiones no son posibles. 

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El panel trasero está bien cuajado de conexiones, aunque gracias al gran espacio del panel, están todas inteligente y cómodamente distribuidas. Detrás de los controles de cada canal tenemos las conexiones analógicas RCA de cada uno de ellos, tanto si admiten línea y phono como si admiten únicamente phono. Detrás de los controles de los canales de micro tenemos las conexiones de micro, una en formato TRS y la otra en formato combo XLR/TRS. Las conexiones para efectos están al lado contrario, tres parejas de conexiones seis parejas de conexiones TS para los tres envíos y retornos de señal analógica que ofrece la mesa. Las conexiones digitales están bajo las analógicas, justo al lado de las salidas master en doble formato XLR/RCA, la salida para monitores en formato TRS, y la salida de grabación en formato RCA. Finalmente disponemos de una conexión ethernet para conectar la mesa a una red Pro DJ Link, que sirve para emplear los datos de tempo de los reproductores de cara a la cuantización de los efectos, y una salida MIDI en formato DIN 5. 

La toma de alimentación es una IEC reforzada, ya que dispone de una pestaña para que empleando el cable adecuado (la mesa incluye uno) este no pueda sacarse accidentalmente de un tirón. 

En general un 10 por lo bien que están distribuidas las conexiones, aunque hay un detalle que se echa de menos, y es que en lugar de un único conector ethernet, y siguiendo el buen ejemplo que dieron con su DJM-2000NXS, esta mesa destinada a ser el buque insignia de Pioneer y con el coste que tiene, creo que perfectamente podría haber albergado un switch ethernet completo para ahorrar el instalar en la cabina uno de estos dispositivos. Es extraña la decisión de no haberlo incluido cuando recientemente su todo en un XDJ-XZ lo incorporaba. Pero bueno, tampoco es una carencia imperdonable.

En uso

Cualquiera con amplia experiencia utilizando mesas profesionales no necesita más que un par de horas para conocer y entender las peculiaridades de esta mesa, especialmente en la cuestión del completo sistema de envíos y su forma de combinarlos con los efectos internos de la mesa; básicamente tienes que decidir qué forma de usarlos te resultará más adecuada para tu setup y practicar para no meter la pata. Quizá los más novatos se lien un poco al principio, pero para algo están los manuales y las horas de práctica (sí, soy de los que piensa que los DJs novatos actuales practican poco y leen pocos manuales). 

La EQ de la mesa de 4 bandas no es complicado hacerse a ella y tanto las frecuencias elegidas para cada corte como la campana que aplica es bastante “musical” para casi cualquier estilo, aunque se echa de menos la posibilidad de usar todos los cortes en formato isolator como ocurría en anteriores modelos (otra decisión extraña) quedando la función de isolator relegada exclusivamente al que va ubicado en el master.

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En el filtro claramente Pioneer ha intentado modelar el sonido del filtro que incorporan las mesas Xone, abandonando un poco el filtro agresivo que incorporaron en los Sound Color FX de anteriores modelos. Lo logran “decentemente”, al usar el paso alto y si le aprietas a la resonancia puedes encontrar un poco de aliasing al final del recorrido, así como notar unos pequeños escalones. No es algo dramático, y siendo sinceros la mitad de la gente ni se dará cuenta de esto, pero te recuerda que si quieres más finura te compres una mesa analógica (con las limitaciones que implican). Hay algo sobre el filtro que me ha parecido un poco engañoso, y es que mientras que hay controles individuales para cuánto filtro aplicas, la resonancia es global, algo que es así básicamente porque a Pioneer le ha dado la gana, ya que tratándose de una mesa digital podrían haber incluido perfectamente un control de resonancia individual para cada filtro dado que cada señal se procesa por separado. Vale, esto encarecería un poco la mesa por tener que introducir 7 potenciómetros más, pero hubiera tenido más lógica. No quiero que se me malinterprete, no quiero decir con todo esto que el filtro sea malo, pero sí que quiero dejar claro que Pioneer ha intentado imitar un filtro analógico con una mesa digital olvidando aprovechar las ventajas de lo digital. 

No he echado de menos para nada los Sound Color FX, me ha gustado mucho la integración de los efectos “built in” y las posibilidades de modulación que tienen, tanto empleando los controles del lado izquierdo como cogiendo el retorno por un canal y haciéndole “perrerías” a la señal filtrándola y volviendo a aplicar los Beat FX sobre ella, puedes incluso coger el retorno por dos canales distintos y hacer barbaridades. Algunos echarán de menos el famoso “Noise”, pero oye, está más trillado que el pan con aceite y sal y ya toca usar otras cosas, y el que lo eche de verdad de menos siempre puede meter ruido blanco desde un reproductor o desde la tarjeta de sonido y filtrarlo, el resultado será el mismo. 

Los Beat FX se controlan de maravilla desde la pantalla táctil tan grande que se ha integrado, y tengo la sensación de que algunos de los ya existentes han mejorado, tanto en la calidad del algoritmo como en los parámetros que se pueden manipular, en general son menos estridentes, puedes usarlos fácilmente con sutileza y hacerlos crecer de forma progresiva haciendo que parezcan parte de la música que está sonando. Se nota claramente en los efectos, en todos ellos, una cierta influencia llamémosla “Hawtiniana”, sobretodo ofreciendo mucha modulación en efectos de repetición, colas largas y espaciosas, feedbacks infinitos… entre eso y el parecido estético de algunos elementos de la mesa con la famosa Model 1 uno se pregunta se Pioneer no debería extender un cheque al señor Richie Hawtin por la inspiración brindada para el producto. Bromas aparte, los efectos no me cabe ninguna duda de que harán las delicias de los aficionados al techno y tech-house actual, y encontrarán en ellos y en las posibilidades de envíos auxiliares de la mesa unas herramientas inspiradoras para los tiempos actuales de la música. Y si no ya veréis como este verano en Ibiza algunos DJs van a vivir situaciones orgásmicas con esta mesa retorciendo sus controles de efectos mientras ponen caras de satisfacción.

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Siguiendo con características “especiales” de la mesa, me ha parecido interesante ese procesador de dinámica insertado en cada canal llamado “compressor”, que en realidad hace más que un compresor, de hecho tengo la sensación de que además de comprimir mete una especie de maximizador. Eso sí, usarlo con cierta sutiliza en una pista en la que has metido una pista de percusión desde una caja de ritmos puede quedar bien para darle empaque, pero ojo con emplearlo a todo gas con una canción completa, puedes destrozar su dinámica si con la emoción de “suena más fuerte” te desbocas. 

Respecto al isolator del master poco que decir, es el mismo tipo de isolator que puedes encontrar en el RMX-1000, mismos potenciómetros sobredimensionados, suavidad (a pesar de ser digital aquí no se perciben “escalones”), y respuesta. Y lo puedes desactivar apretando simplemente un botón, con lo que los cambios rápidos están garantizados. 

Otra característica especial de la mesa es la posibilidad es la posibilidad de guardar todas la configuración de la misma, incluyendo todo lo que hayas personalizado los efectos, en un pendrive. Esto es realmente útil por una parte porque dado el elevado grado de personalización de la mesa facilita mucho el trabajar con una en casa o en el estudio, y llegar a un bolo en el que la has pedido como parte del rider y no perder más de un minuto en sacar el pendrive del bolsillo y cargar tus ajustes. Por otra parte, a nivel comercial es una jugada magistral por parte de Pioneer, ya que este tipo de facilidades son las que ayudan a estandarizar un producto en cabinas profesionales.  

El sonido de la mesa (y aquí entramos en lo subjetivo porque yo no me dedico a medir con herramientas de ingeniería) me ha parecido francamente bueno, y pienso que ha mejorado con respecto a anteriores modelos de gama alta de Pioneer una vez más. Se nota que tiene un tremendo margen dinámico, puedes mezclar por los seis canales sin necesidad de saturar y sin que nada quede tapado, puedes hacer que cada elemento que metes por cada canal sea perceptible a un nivel deseado con mucha precisión. Sí que es cierto que tuve una sensación de que lo que entraba por las entradas analógicas tenía algo más de pegada que lo que entraba por el interfaz interno de la mesa al usarla con un ordenador (y esto me pasó tanto con Traktor como Rekordbox), pero ni fue algo dramático, ni tampoco pude corroborarlo al 100% en el escaso tiempo que tuve para probar la mesa.

Ya que nombro el interfaz de audio de la mesa, creo que es importante destacar que Pioneer ha sido un pelín justo en los canales que le ha implementado. Seis canales estéreo de entrada y seis de salida, que en teoría deberían ser suficientes ya que puedes asignar cuatro de ellos para los cuatro decks que soporta cualquier software DJ, aparte de emplear los otros dos como envíos para efectos a un software como por ejemplo Ableton Live. Sin embargo, debes “sacrificar” uno de los canales de la mesa en el caso de que quieras grabar directamente en el ordenador, con lo que si tu intención de usar los envíos es a través del interfaz interno para usar efectos desde el ordenador, piensa que forzosamente perderás uno de ellos si no usas una grabadora externa o un dispositivo iOS con DJM-Rec. Por lo demás el interfaz es bastante flexible, y como siempre desde el típico software de panel de control que pone Pioneer para todas sus mesas puedes configurar con muchas opciones la forma de enviar y recibir audio a la mesa, incluyendo el uso de control DVS. Por cierto, aunque no se comenta en la publicidad de la mesa, va a recibir certificación para ser usada con Serato y su DVS además de que obviamente se puede usar con Rekordbox y Traktor para estas tareas (obvio puesto que estos programas dejan usar cualquier interfaz para eso).

Comparaciones terribles, necesarias, ilógicas, y mis conclusiones

Desde que la DJM-V10 fue anunciada en el sector no se han dejado de hacer comparaciones “sobre el papel” (porque desde que se anunció hasta que se le ha podido poner la mano encima ha pasado más de un mes) entre esta mesa y las mesas Xone:96 y Model 1, en primer lugar por introducir esta mesa algunas características de estos dos modelos, en segundo lugar por darle Pioneer a su mesa algunas cuestiones estéticas claramente calcadas de estos modelos: botonería redonda, colocación del “compressor” en el mismo lugar que el “drive” de Model 1, el cambio a unos vúmetros con segmentos redondeados, el uso de capuchones para el filtro muy similares a los de Model 1, etc.

Y por supuesto yo tengo mi opinión al respecto. Debo decir que la comparación directa entre la DJM-V10 y la Xone:96 y la Model 1 es a todas luces absurda. Es como comparar peras con naranjas, las dos son frutas y salen de árboles, pero ahí se acaban los parecidos. En esto es igual, todas son mesas para DJs de seis canales con envíos, e independientemente de los parecidos estéticos que Pioneer ha introducido en su mesa, ahí acaban los parecidos. Está claro que el target de Pioneer con esta mesa es mucho del target que tiene Allen & Heath con las suyas, pero el camino que ha elegido Pioneer para llegar a ese target, a pesar de los parecidos es bien distinto. Empezando por el hecho de que Pioneer hace una mesa digital, con sus ventajas e inconvenientes, y Allen & Heath hace mesas analógicas, con sus ventajas e inconvenientes. Continuando por el hecho de que la mesa de Pioneer incorpora de serie efectos y una conectividad digital que por una parte la Model 1 no tiene (ni necesita, está pensada para ser usada con un interfaz aparte y efectos aparte, y eso también la hace muchísimo más compacta y transportable) y que por otro la Xone:96 tampoco tiene efectos, aunque sí un interfaz de audio, pero bastante distinto. 

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Por otra parte, aunque la inspiración en las funciones incluidas en la V10 viene de Allen & Heath… ¿a alguien se le ocurren formas muy diferentes de integrar seis canales y un sistema de envíos? Realmente no hay tantas formas de hacer las cosas y que resulten útiles para los DJs. Y sí, quizá el mayor pecado está en la inspiración de las cuestiones estéticas, pero seamos sinceros y fijándonos en otros mercados ¿a alguien se le ocurren formas de hacer un smartphone con pantalla táctil y cámaras y que no se parezca a todo lo que hay en el mercado? Creo que es un ejemplo claro y fácil de entender. Personalmente no creo que Pioneer haya copiado nada, copiar es otra cosa, copiar es lo que hace Behringer con las máquinas de Roland. Pioneer se ha basado en los productos de la competencia para desarrollar su propia versión de lo que sería una mesa de seis canales con envíos, efectos integrados, filtros por canal e interfaz de audio. Este producto es la visión de Pioneer de ese tipo de productos, un tipo de productos que empiezan a ser muy demandados por DJs actuales que no se conforman con poner un tema tras otro y quieren una enorme cantidad de opciones para moldear el sonido, tratarlo con efectos, apilarlo en capas, remezclarlo, crear en definitiva algo nuevo en directo, y por lo tanto reclaman un híbrido entre una mesa de DJ y una mesa de directo como las que se emplean para sonorizar a bandas de música (que por cierto, ya he visto a alguno emplear ese tipo de mesas para pinchar). 

La DJM-V10 es la respuesta de Pioneer a las necesidades de los DJs vanguardistas de hoy en día, y quizá no sea el producto más original del mundo, pero es un muy buen producto que puesto en las manos adecuadas puede servir para hacer auténticas virguerías. Tiene un acabado francamente bueno, y un sonido muy logrado, probablemente es uno de los tres mejores mixers digitales que he escuchado nunca, y aunque sus filtros no suenen como los de una mesa analógica, es un producto del que probablemente ningún comprador se arrepienta. Es una buena suma de dinero la que se paga por esta mesa, una inversión seria, y creo que a cambio se obtiene un producto serio, con personalidad propia.

Lo mejor

  • Distribución espaciosa y cómoda de todos los controles. Muy buena distribución también de las conexiones.
  • Muy completo en todos los sentidos.
  • Tremendo sonido que aprovecha un gran margen dinámico.

Lo peor

  • Algunas decisiones extrañas para un mixer digital como la eliminación de la EQ tipo isolator o un único control de resonancia en el filtro.
  • Se echa en falta algún canal adicional en el interfaz de audio.

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