Si te va mal como DJ o como productor es culpa tuya, déjate de excusas

Me aburren, me cansan, me deprimen o me dan risa según el día… son las excusas de siempre a las que agarrarse para justificar “lo mal que está el sector”, “lo jodido que nos lo ponen”, “la prostitución de la profesión”, etc. No te engañes, si te va mal como DJ o como productor, o como DJ/producer o como te apetezca llamarlo, la culpa es sólo tuya. Y de tu cabeza.

La verdad es que no sé cómo volver a este tema una y otra vez sin resultar ofensivo, o sin ganarme la etiquete de “hater”, ya que el nivel de “pielfinismo” que se respira en el sector es sencillamente insoportable, y ya todo el mundo reclama su parcela de respeto pluscuamperfecto por el mero hecho de respirar frente a un disco o a un teclado. Eso sí, reclamar respeto pero no de forma recíproca. Porque tristemente los hay que se han construido un templo de fundamentalismo en el que predican el odio y la humillación pública a los que cometan la osadía de no ser como ellos, gente con la que pagar su frustración personal, su estancamiento profesional o directamente su falta de conexión con la realidad. 

Pero lo cierto, es que a nadie se le obligó a ser DJ, a tratar de producir unos temas de música electrónica, ni a ambas cosas. E igualmente cuando compras unos discos, unos temas digitales, te pillas unos platos o un interfaz de audio, un controlador o una mesa de mezclas, no viene incluida una promesa, un código promocional o una licencia para tener acceso a trabajar cómodamente en esto. Tampoco ser el mejor poniendo vinilos y acompasándolos a oído da derecho moral a nada, ni saber manejar el último controlador del mercado como si fueras dios te va a abrir las puertas del Olimpo. Los años que lleves en esto o intentando estarlo tampoco son necesariamente una garantía de firmar contratos, ni mucho menos de que seas bueno: hay vidas enteras de gente haciéndolo todo mal. Y si alguien lo pensó lo contrario es que no es muy listo. O si pensó que la culpa es de otros, es que se engaña a sí mismo. Como en cualquier profesión ni hay sitio para todos, ni el sitio es para los mejores: en esto sólo le va bien al que más trabaja y de paso tiene suerte. Ni es del todo justo, ni es para todos los públicos, pero como ya dije al principio del párrafo nadie obligó a nadie a nada.

Ni para vagos ni para inútiles ni para gente sin tiempo

No me gusta ser ejemplo de nada, pero lo dejaré claro desde el principio para que los que me quieran poner a caldo tras leer esto (si es que saben leer más allá del titular) lo hagan con fundamento; y no serán pocos. Siempre lo digo: yo ya no pincho, y no creo que pueda volver a hacerlo. Y cuando digo “pinchar” lo digo como profesión remunerada. De hecho me va mejor haciendo otras cosas, mirando los toros desde la barrera, probando tecnología (o hackeándola, y dentro de poco puede que hasta inventándola) y contando las cosas a mi manera. Y cuando decidí dejarlo lo hice por dos motivos: ni era excesivamente brillante haciéndolo, ni tenía ya tiempo para seguir haciéndolo decentemente al tiempo que intentaba progresar profesionalmente en la materia. Me quedé en DJ de discomóviles y con algunas residencia, de ahí no pasé, ganaba más bien poco y en mi otro trabajo tenía opciones más seguras de progresar y ganar más pasta. No nos engañemos, ganar pasta es lo que a fin de cuentas nos mueve, a nosotros y a la sociedad. Lo del amor por la música, los sueños, la pasión, tal y cual está muy bien, pero no sirve para pagar facturas, ni tampoco de aval en un banco para pedir un préstamo. Así pues, asumí que yo pinchando era Don Nadie y mi trayectoria como DJ fue breve, muy breve. Chin Pum.

A fin de cuentas lo que pretendo decir es que si no me fue mejor fue exclusivamente culpa mía, culpa de mis decisiones, de mis motivaciones, de mis filias y fobias… y de nadie más. Que sí, que hay obstáculos en el camino, y gordos, pero depende de cada uno sortearlos. Y con trabajo, mucho trabajo, y mucho tiempo y persistencia, se consigue sortear todo. Eso es común a todas las actividades profesionales. La de DJ no es ni mucho menos una excepción. Y eso lo sé porque aunque no sigo pinchando tengo la suerte de poder estar cerca de gente que sí que sigue saltando al ruedo a jugársela, a currárselo, a ganárselo a fin de cuentas. Gente que no invierte su tiempo en criticar a nadie porque eso no les va a salvar el culo frente a ningún problema, y que exprimen cada minuto en estar al día musicalmente, en mejorar su técnica, en hacer en lugar de pedir que se lo hagan, en inventar en lugar de esperar a que otros lo inventen, en apostar por sonidos distintos, en viajar lejos para poder hacer nuevos contactos y trabajar fuera de su zona de confort. Y unos les va mejor y a otros peor, tienen temporadas arriba y temporadas abajo, pero siguen en la brecha tirando de lo que sea, unas veces de buenas residencias, otras de girar por festivales, o en ocasiones de girar por garitos a los que se juraron que nunca volverían. Dan su mejor cara en redes sociales, respetan incluso a quienes les insultan o se burlan de ellos en público, y tienen un aguante que ni un revisor de Renfe. 

Para ser de esos, de esos héroes de la profesión, es necesario como comentaba antes una persistencia absoluta. Y ahí es donde muchos irremediablemente caen (un servidor también cayó en su momento). Muchísima gente carece de la voluntad necesaria para intentar, reintentar, volver a intentar una vez más, pegarse otro batacazo y repetir… y no ir a llorar a tu camita, a las redes sociales, o perder el tiempo en colectivos cuya única finalidad real es quejarse de lo que no han logrado por sí mismos. Levantarse y seguir currando, 10 horas al día, 20 horas al día, 30 horas al día (sí, los hay que no duermen), llegar a ser un auténtico masoquista, disfrutar porque sabes que tienes la posibilidad de volver a inventarte una nueva oportunidad si pones empeño, hacerte adicto a tu propio esfuerzo y a la adrenalina que te sube cuanto más complicado e imposible es el reto. Porque si no eres un poco adicto a eso lo tienes jodido. 

No existen los complots de la industria, existen los que tienen demasiado tiempo libre mal invertido para inventárselos. No es problema de intrusos que te dejan sin trabajo, es un problema de los vagos que no espabilan para ofrecer algo mejor que esos a los que llaman intrsos. No es culpa de promotores carroñeros, es culpa de quienes aceptan trabajar con ellos o de quienes no saben organizar alternativas. No es que el público sea inculto, es que te crees más listo que ellos sin conocerlos de nada. No se trata de que el mercado musical esté saturado de mierda, es que eres muy vago para rebuscar entre ella y encontrar los diamantes que siguen existiendo, porque si hay productores con talento hay siempre DJs dispuestos a encontrarlos para mostrarlos al mundo.

Ya basta de culpar a la tecnología

Una vez más no puedo escribir uno de estos alegatos sin ser el abogado de la tecnología y de su evolución. Y cuando digo tecnología me refiero a toda la tecnología, a la analógica, a la digital, a la híbrida, a la que ya es antigua y a la que está por inventarse. Y la tecnología no necesita etiquetas como #oldskool o #futureofdjing, eso sólo cosas que ponemos los demás para tratar de generar empatía alrededor de una tecnología concreta, para tratar de defenderla, sea la que sea. Pero en el fondo todo ese etiquetado es totalmente prescindible: la buena tecnología se defiende sola, y se usa por quienes la comprenden, le sacan partido y la emplean para un bien mayor que ellos mismos: hacer disfrutar a la gente con la música y los sonidos que les apasionan.

La tecnología es como un buen cuchillo japonés. Puedes usarlo para filetear un excelente sashimi, o puedes apuñalar alguien. Es así de sencillo. El problema es cuando hay gente que sólo ve el filo del cuchillo y no entiende que el resultado final depende de quien lo empuña, no de quien lo forjó. Y se generan esos templos del fundamentalismo que explicaba al principio, donde los señores talibanes acusan a los afiladores de crear malos cocineros. O de que los cocineros no hagan la comida que ellos prefieren. Lamentable. Ni los afiladores tienen la responsabilidad de enseñar a cocinar, ni los cocineros pueden pretender que su cuchillo corte por sí mismo. Pero tampoco hay que darle tantas vueltas, ya que a fin de cuentas hay algunos cocineros que critican a sus compañeros de profesión de llevar cuchillos afilados con láser porque ellos lo afilan a piedra, pero luego no saben ni donde se conecta la Thermomix. Creo que se me entiende.

Y en realidad los defensores e impulsores de unas y otras tecnologías tristemente no hacen otra cosa que enfrentarse de forma muy estéril. Ni unos tienen un Delorean con el que volver al pasado (el tiempo sólo circula en una dirección), ni los otros pueden sacar el máximo provecho a lo suyo sin conocer y comprender lo anterior. Unos y otros podrían aprende mucho mutuamente, pero pierden el tiempo (ese tiempo necesario para progresar, sí) en trata de hacerse daño sin tan siquiera conocerse. Sin tan siquiera conocerse se juzgan, se acusan, se encabronan y se acusan mutuamente de faltarse al respeto por una actitud que luego se convierte en un comportamiento y una conducta lamentable.

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7 comentarios

  • Holaa… Bueno, yo estoy de acuerdo en todo lo que expones; de hecho creo que sería extrapolable a cualquier otra profesión o vocación, artística o deportiva. Pero me gustaría que me aclarases algo: cuando dices que “te quedaste en Dj de disco móvil” o que eras un Don Nadie, veo cierta frustración en no haber conseguido hacerte un nombre relevante en el terreno.
    A ver, creo también que las cosas requieren tiempo, y no siempre se llega a ser el mejor en aquello que te gusta… Es más, son 4 los que realmente consiguen destacar y poner muy alto su caché.
    Y digo ésto porque creo que el 98% de los Dj’s trabajan en chiringuitos, bares de copas, salas de fiesta, BBC’s, fiestas privadas… Y creo que uno no debe sentirse menos si pincha en una sala Regaetton o remember los fines de semana, u ocasionalmente. Es más, creo recordar que tú tienes por aquí un artículo en el que calificas a los Dj’s de disco móvil como los auténticos héroes de la profesión, debido a todo lo que tienen que aguantar.

    Otra cosa es que quieras vivir de esto, ahí si que la cosa se complica significativamente… Pero creo que siempre ha sido así, no? Vamos yo siempre he conocido a gente que los findes pinchaba en los clubs de mi zona y entre semana tenían su trabajo “de verdad”, el que pagaba las facturas..

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    • H
      ola! Gracias por tu comentario. Lo siento pero hace tiempo tomé la decisión de no explicar o aclarar nada en los artículos de opinión. Yo los dejo ahí y cada uno que los interprete a su manera. Así es más interesante, al menos para mi.
      Un saludo y gracias por pasarte.

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  • Teo, eres tan naif que eres hasta entrañable.
    No suelo participar en este tipo de debates polémicos pero me hace mucha gracia que, al escribir, te comportas como si fueras un dj consagrado, como si tuvieras una trayectoria demostrable en esta escena. Como si a tí te fuera muy bien en tu tratectoria como DJ (es desconcertante el titular, viniendo de un tipo a quién nadie conoce por su faceta artística). Tienes el valor de juzgar y criticar a quienes, con razón, porque llevan muchos años en esto y saben de lo que hablan, se atreven a decir verdades como puños sobre una situación que, en muchos casos, es realmente lamentable. Gente cuya labor ha contribuído a que la figura del DJ sea o haya sido respetable y que tú ahora puedas dártelas de ello. Tal vez eres un crack configurando “discotecas móviles” y setups para poner música en bodas con mp3, pero yo no recuerdo tu nombre antes de que tuvieras el blog en Hispasonic.
    Me parece muy bien que intentes hacerte publicidad generando polémica con este tema para hacerte un nombre, allá cada uno con su conciencia. Pero es mi obligación sincerarme contigo y contarte que, cada vez que tratas de polemizar con alguien que SÍ se ha ganado el respeto TRABAJANDO como dj durante años, te hace flaco favor en lo profesional, salvo unos pocos likes.
    Por lo demás no te preocupes, tú sigue así.

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    • ¿Y lo a gusto que te has quedado contestando? Eso no se paga con dinero, reconócelo. Saluditos….

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      • Jajajjaja pues la verdad es que sí, me he quedao a gustísimo, no te lo voy a negar.
        Y además me siento bien al dejar constancia de que alguien te lee, para que no te frustres también en lo periodístico. Ya sabes que, gracias a la polémica, hasta Hermann Tertsch tiene su sitio.

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      • Es que si buscas algo periodístico me temo que no has venido al sitio correcto. Esto es un blog de pataleo y ombliguismo. Aunque te agradezco que te pases creo que te gustará más lo que hago en Hispasonic o en DJTechtools (básicamente porque me pagan y porque hay editores que controlan que no mee fuera del tiesto).
        PD: Espero que no me partan la cara como al Terstch.

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  • El artículo tiene una gran parte de razón. El locus de control interno es importante, ya no sólo en el ámbito musical, sino en la vida. A mi entender, el balance adecuado entre criticar con base y no dejarse llevar por la ira fácil es la clave.

    Que siempre suela haber alternativas no quiere decir que no haya conspiraciones ni se hagan las cosas mal a conciencia y por ignorancia. Desde esos sectores “talibanes”, hay quien tiene la mira bien certera y sabe contra qué prácticas “lucha” 😉

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